Crecí en Guanare, Venezuela, en el corazón de los Llanos. Allí comenzó un viaje que, sin planearlo del todo, me llevaría a cruzar fronteras —de países y de disciplinas— hasta llegar a Portugal, donde hoy resido.
Me formé primero en Ingeniería de Producción Animal y luego en Informática. Fue durante esa transición cuando surgió TALS: un Traductor Autónomo de Lengua de Señas, nacido de ver a una persona sorda excluida de una conversación cotidiana. Con ese proyecto obtuvimos capital semilla de CORFO Chile y representamos al país en Computex Taipei 2018 — la confirmación de que la tecnología más valiosa es la que resuelve problemas reales de personas reales.
Desde entonces he trabajado en Venezuela, Panamá, Chile y Portugal en proyectos que van del diseño gráfico al software industrial. Hoy, en SYSTEEL GROUP, administro la infraestructura IT de un grupo metalúrgico mientras sigo desarrollando aplicaciones que conectan operaciones físicas con sistemas digitales.
Lo que me mueve sigue siendo lo mismo: entender cómo funcionan las cosas para mejorarlas — sin importar si son procesos ganaderos, startups de accesibilidad o calderas de biomasa.