SAP Innomarathon: Lo Que Aprendí Participando Dos Veces Sin Ganar
Participé en SAP Innomarathon Chile en 2017 y 2018 con TALS, llegando a semifinales ambas veces. Nunca gané el premio. Pero las conversaciones con el ecosistema SAP durante esas dos ediciones cambiaron cómo pienso sobre la innovación empresarial.
Nota del autor (mayo 2026): Escribí esto en noviembre de 2018, después de la segunda edición de SAP Innomarathon. No ganamos. Y sin embargo, fue una de las experiencias más formativas de esos años. Lo comparto porque el fracaso educativo raramente se documenta — solo los éxitos llegan a los blogs.
SAP Innomarathon: Lo Que Aprendí Participando Dos Veces Sin Ganar
Qué es SAP Innomarathon y por qué importa
SAP Innomarathon es el programa de innovación abierta de SAP en Latinoamérica. No es un hackathon de 48 horas — es una convocatoria estructurada que busca startups capaces de usar tecnologías emergentes (IA, IoT, Blockchain, machine learning) para resolver problemas alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
El nivel de exigencia es corporativo: los evaluadores son ingenieros y arquitectos de SAP que saben exactamente qué es una integración empresarial real y qué es una demo vacía. No hay lugar para el humo.
Para nosotros, SAP Innomarathon representaba el puente natural entre lo que habíamos construido — una herramienta de impacto social — y el ecosistema de tecnología empresarial de clase mundial. Si TALS iba a escalar más allá de proyectos piloto, necesitaba demostrar que podía operar en entornos corporativos. SAP era la prueba de fuego perfecta.
Por qué llevar TALS a SAP
La lógica no era obvia al principio. TALS es un traductor de lengua de señas. SAP es software de gestión empresarial. ¿Qué tienen que ver?
La conexión era real: las empresas grandes tienen empleados sordos, clientes sordos, proveedores con discapacidades auditivas. Sus sistemas de recursos humanos, atención al cliente y comunicación interna no tenían módulos para gestionar esas interacciones de forma inclusiva. Nosotros podíamos ser ese módulo.
¿Cómo reportan las empresas sus KPIs de inclusión si no tienen herramientas para comunicarse con sus empleados sordos? ¿Cómo gestionan un proceso de onboarding inclusivo? ¿Cómo atienden a un cliente sordo en una cadena de tiendas?
TALS podía ser la capa de accesibilidad que le faltaba al stack de SAP.
La primera vez: 2017 — llegar sin saber qué esperar
La primera edición fue un choque de culturas.
Llegamos al Demo Day con mucha pasión técnica y poca estructura corporativa. Nuestros competidores eran startups de agrotech y fintech con decks pulidos, modelos de negocio detallados y, en varios casos, ya integrados parcialmente con el ecosistema SAP.
Los jueces nos acribillaron con preguntas de integración: "¿Cómo se conecta esto con SAP HCM?", "¿Tienen algún conector para SAP S/4HANA?", "¿Han trabajado con SAP BAPI o IDocs?"
En ese momento no podíamos responder bien esas preguntas. Sabíamos hacer funcionar la detección de gestos — no sabíamos nada del lenguaje de integración de SAP.
Esa pregunta — "¿Cómo se conecta esto con el core de SAP?" — que no supimos responder correctamente en 2017, fue la semilla de mi carrera actual en Portugal trabajando con tecnología industrial y SAP.
La segunda vez: 2018 — volver sabiendo más
En 2018 volvimos con una propuesta diferente.
Durante el año intermedio habíamos estudiado la arquitectura de SAP: las APIs, los módulos relevantes (HCM para recursos humanos, C/4HANA para atención al cliente), los estándares de integración. Reformulamos el pitch de TALS no como "un traductor de lengua de señas" sino como "el módulo de accesibilidad comunicativa que le falta al stack SAP para las empresas que tienen empleados y clientes sordos".
La demo era más técnica: mostramos cómo los datos de TALS — transcripciones de conversaciones en lengua de señas — podían alimentar un registro de interacciones en el dashboard de un CRM. Era un salto importante respecto al año anterior.
Pero el obstáculo central seguía ahí: TALS era un sistema de hardware intensivo. Requería cámara física, dispositivo dedicado, calibración por usuario. SAP es, por definición, software que corre en la nube y en navegadores. La fricción entre nuestro modelo de producto y el modelo de distribución de SAP era estructural, no técnica.
Por qué no ganamos: el análisis honesto
No ganamos porque no pudimos demostrar escalabilidad comercial inmediata dentro del ecosistema de clientes de SAP en Chile.
En el contexto del Innomarathon, "ganar" requería convencer al jurado de que en 12-18 meses tu solución podría estar integrada en producción en empresas del tamaño de las que usan SAP — multinacionales con departamentos de IT, procesos de validación, presupuestos de software anuales y ciclos de compra de 12 meses.
TALS era brillante para el problema que resolvía. Pero la madurez operativa para ser un "partner comercial de SAP" en 2018 no la teníamos. Nos faltaba estructura de soporte, documentación técnica de integración, certificaciones de SAP, y sobre todo: referencias de clientes corporativos que validaran el producto en producción real.
Eso no es una excusa — es un diagnóstico honesto de dónde estábamos.
Lo que sí ganamos
El Innomarathon nos dio algo que no estaba en los premios:
El lenguaje del éxito corporativo. Aprendí términos que hoy uso a diario: ERP, HCM, KPIs, SLAs, ARR, TCO. Más importante que las siglas, aprendí la lógica de cómo las empresas grandes toman decisiones de compra de software: siempre en términos de retorno de inversión, reducción de riesgo y cumplimiento de normativas — nunca solo por el "impacto social".
La comprensión de cómo posicionar impacto social en contexto corporativo. Hay tres claves que aprendí en esos dos Innomaratones:
- Traduce el impacto a métricas que la empresa entiende (ahorro de horas-hombre, reducción de reclamos, cumplimiento de normativas de inclusión)
- La integración no es una feature extra — es la propuesta de valor central en contexto enterprise
- No pidas caridad ni "oportunidad de negocio social": pide una oportunidad de negocio basada en resultados medibles
Conexiones en el ecosistema SAP Chile que años después serían relevantes para el trabajo que hoy hago en Portugal.
El efecto a largo plazo: cerrando el círculo
Escribo esto en 2018. Hoy, en 2026, estoy en Portugal estudiando para certificarme en módulos de SAP — específicamente en los módulos relevantes para industria y producción — mientras trabajo en la transformación digital de SYSteel Group.
El círculo que se empezó a dibujar en 2017 en Santiago cuando un juez preguntó "¿cómo se conecta esto con SAP?" tardó ocho años en completarse. Pero se completó.
Los caminos del aprendizaje no son lineales. Lo que parece un fracaso en el momento puede ser exactamente el mapa del siguiente capítulo.
Participar dos veces en SAP Innomarathon sin ganar fue el precio que pagué por entender el lenguaje de las grandes ligas. Ese precio, visto hoy, fue una inversión con retorno extraordinario.